Viviendas que no se venden

por La voz del pueblo

José Vicente Rodríguez 12.07.2013 | 05:00


1&1 Internet ES (P)

El sector inmobiliario sigue lastrado por un stock del que sólo salen, a cuentagotas, las viviendas que son adquiridas por los compradores extranjeros, con los rusos como último colectivo encaprichado en comprar residencia vacacional en la Costa del Sol. El último diagnóstico lo ha realizado esta semana en Málaga la conocida tasadora Tinsa, que ve en las compras de extranjeros un signo esperanzador, sí, pero insuficiente para iluminar un panorama que, en general, sigue siendo bastante deprimente. El cliente nacional, ese que en realidad es el que tiene que desatascar el mercado, continúa desaparecido, acuciado por el paro y la inestabilidad laboral. Los bancos, por su parte, siguen teniendo cerrada la ventanilla de las hipotecas incluso al comprador que acredite su solvencia, reservando los préstamos que conceden a las viviendas embargadas de su propia cartera, que son las que está comercializando el banco malo (Sareb). Los bancos tienen en este sentido la sartén por el mango y desde hace un par de años han venido utilizando una táctica que tiene indignado al sector: niegan el préstamo al cliente que quiere comprar un piso a un promotor privado pero, aprovechando que lo tienen sentado en la oficina, le ofrecen la concesión de la hipoteca si compra una vivienda de su cartera inmobiliaria. Los también constructores se quejan de que las entidades financieras conceden unas condiciones para las hipotecas de sus viviendas (dinero concedido sobre el precio total de la vivienda, diferencial, etc) que en ningún caso admiten a una vivienda de un promotor privado. Estando así las cosas parece difícil que la salida del stock pueda darse a corto plazo, lo que vuelve a augurar una lenta, lentísima digestión, de este empacho inmobiliario. Algo parecido a lo que vemos en esos documentales de animales, cuando la serpiente acaba de zamparse al cervatillo y, convertida en un globo, necesita de varios días para procesar la comida. Aquí no son días sino seis largos años los que han pasado desde que reventó la burbuja inmobiliaria, y seguimos teniendo todavía un stock que asusta ¿Que de cuántas vivendas hablamos? Hay cifras para todos los gustos, dependiendo de las metodologías. La estadística oficial del Ministerio de Fomento, que es la que usan los constructores, arroja unas 19.000 viviendas, pero a esa cifra habría que añadirles las más de 5.000 que, según cálculos, pueden estar en manos de los bancos. Otros, como Analistas Económicos de Andalucía, del Grupo Unicaja, estiman el stock de Málaga en 42.500 pisos. La pregunta del millón es qué hacer con esas promociones de pisos mal situadas o de escasa calidad, algunas a medio construir, que no se venden ni a tiros. Tinsa dice que ningún stock es invendible pero advierte de que el sector tiene que tirar de imaginación (alquileres y fórmulas alternativas al residencial) para poder soltar ese lastre, sin descartar nuevas bajadas de precio ¿Será suficiente? Toca esperar.
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